Modelo de ensayo
¿POR
QUÉ TENEMOS RELIGIÓN?
Marcela
Ortiz, Camila Fuentes.
El fenómeno religioso
se ha considerado y explicado desde muchos puntos de vista. Algunos lo han
explicado desde el propio matiz religioso, como la necesidad producto de un mandato divino, y por lo
tanto, sin necesidad de justificación. En tanto, otras personas, en oposición a
ese punto, la han explicado como producto y símbolo de ignorancia, incluso como
un reflejo de debilidad y fragilidad mental.
La religión se ha
explicado de muchas maneras. Se habla de ella a partir de sus orígenes
históricos, como fenómeno antropológico, como fenómeno social. Generalmente
estos puntos de vista no están exentos de pasiones: desde los teólogos que
toman como punto de partida la revelación bíblica y a partir de ahí justifican
la existencia del mundo, hasta puntos radicalmente opuestos como los del
positivismo, que considera a la religión
como el estado intelectual más primitivo de explicarse el mundo.
Pero más allá de
estas polémicas, tenemos frente a nosotros una pregunta mucho más profunda:
¿Por qué tenemos religión?
Ese “por qué” lo
podemos dilucidar a través de los conocimientos que nos proporciona la
psicología. El ser humano es un ser limitado. Si suponemos al hombre (como
especie, es decir, como hombre y mujer) en
su estado más primitivo, cuando ha satisfecho sus necesidades vitales y
no corre ningún peligro, una noche observando la inmensidad de la bóveda
celeste, se hace consciente de lo pequeño que es en relación al infinito.
Piensa en los miembros del clan que murieron durante una cacería, por una
enfermedad o por alguna enfermedad o cataclismo. Piensa en los fuertes animales
a los que persigue o que lo persiguen. Se hace consciente de que es limitado y
endeble. Este sentimiento es la angustia cósmica: la angustia ante lo infinito.
En este estado de
angustia, el ser humano busca una explicación a su limitación, entender el por
qué siendo un animal tan débil, tan en desventaja, se encuentra en este mundo.
Quiere saber cuál es su finalidad. Ante su finitud y las dudas sobre el sentido
de su vida, le surge otra necesidad: la trascendencia. La trascendencia es la
idea de que el ser humano tendrá una continuidad su existencia, que todo aquello que hace no
se pierde y acaba con la muerte.
Los niños son, entre
los seres humanos, los más frágiles y desvalidos. El niño tiene la necesidad de
ser atendido y comprendido por aquellos que los rodean, por los adultos. Y a la
vez, el niño se aferra a esas entidades superiores, sus padres y los ancianos
del clan, de quienes recibe la protección y el conocimiento. El ser humano
adulto comprende que al igual que el niño tiene en sus padres una entidad
superior y protectora, también él requiere la protección de una entidad
superior. En muchos casos se pensó a estas entidades con la misma estructura y
jerarquía de la relación familiar: Un gran guerrero de la tribu, y la matrona
del clan, después de su muerte, permanecen y trascienden: protegen al clan,
propician la cacería, los defienden de otros clanes… y también siguen siendo objeto
su sus pasiones: sienten ira, que manifiestas en el rayo, el temblor o la
tempestad; también se alegran y dan la lluvia y la fertilidad. Son divinidades
propias de cada clan, de cada grupo, de cada nación.
Esta necesidad de
aferrarse a una entidad superior y exclusiva es lo que origina el fenómeno
religioso. Este fenómeno ha tenido matices diversos en cada época y zona
geográfica, cada una ha tenido su propia cosmología, su sistema de creencias,
su jerarquía de dioses y sus rituales; y ante la diversidad de dioses, también
se piensa en que el propio, el de cada grupo es superior o único, y ha dictado
un sistema de verdades que deben ser reconocidas por el resto de la humanidad.
El hombre actual tiene esa misma necesidad de aferrarse a una entidad superior
y exclusiva, que le dé sentido a su vida y al mundo que le rodea. Por ello nos
encontramos frente al sentido absolutista que se le da a las religiones, al
horóscopo, a la brujería o a la ciencia misma, cada una de ellas como un
sistema de verdades absolutas e irrefutables, al que se deben doblegar el resto
La religión es una
necesidad del ser humano que surge desde el momento mismo en que toma
conciencia de su finitud y su debilidad. Esta necesidad de una entidad superior
que explique el mundo que le rodea y el sentido de su vida y su trascendencia,
no es característica únicamente del hombre antiguo. El hombre moderno sigue
teniendo la necesidad de aferrarse a un sistema de creencias y a una entidad
superior que le proporcione un sistema de creencias y verdades absolutas que
den sentido al mundo y a su trascendencia. La religión, el horóscopo, la
ufología y la ciencia, son algunos de los sistemas de creencias a los que se
aferra el hombre contemporáneo.
Bibliografía.
Antaki, Ikram. Religión. Editorial
Joaquín Mortiz. México, 2007.
James, William. Las variedades de
la experiencia religiosa. Ed. Península. 2ª. Ed., Madrid, 1994.
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